Muchos se preparan para una caída repentina en el sector de IA, similar al colapso de las puntocom. Sin embargo, esta analogía es engañosa. El problema no radica en las capacidades de los modelos de IA, sino en las estructuras financieras que los respaldan, que se están desinflando lentamente. La narrativa sobre el crecimiento de ingresos puede interpretarse de manera diferente para 2026. Durante un período de subsidios generosos para suscripciones, la cuestión de la rentabilidad a menudo fue pasada por alto. A medida que las empresas cambian a un modelo de pago por tokens, la realidad de los retornos se vuelve más clara, revelando un contraste marcado entre métricas atractivas y beneficios reales. Por ejemplo, se informa que Uber gastó todo su presupuesto anual de tokens en solo un trimestre, lo que genera preocupaciones sobre la sostenibilidad de su modelo. De manera similar, Meta, después de alentar el uso de tokens, ha impuesto límites. Informes recientes, incluido uno de KPMG, han sido retirados debido a inexactitudes, destacando la fragilidad de las afirmaciones sobre la productividad de IA. Esta situación subraya un colapso más amplio en los modelos de financiamiento, ya que incluso grandes actores como AWS admiten que el código de IA puede no mejorar la eficiencia como se había afirmado anteriormente. Los últimos hallazgos de NBER indican que, aunque el volumen de código ha aumentado, el número de aplicaciones funcionales no ha crecido.
La burbuja de IA: expectativas en desinflación
El colapso anticipado de la burbuja de IA puede no desarrollarse como se esperaba. En lugar de un colapso dramático, es más probable una desinflación gradual de las estructuras financieras.
